Desde 1907, la devoción al Divino Niño ha venido extendiéndose por toda Colombia. Primero fueron las Comunidades Carmelitas, y después la Comunidad Salesiana, quienes se han encargado de difundirla, pero los que más han propagado la devoción han sido las personas que han recibido favores prodigiosos del Divino Principito.
Recordemos uno sucedido en 1915 y que contribuyó mucho a difundir esta devoción. Está firmado con juramento y apoyado por la firma del Sr. Obispo. Dice así:
<< Mi hija María de 18 años venía padeciendo terribles dolores de reumatismo. Eran tan grandes los dolores que padecía y tan devastadora la inmovilidad que el reumatismo le estaba produciendo, que viéndola ya en peligro de muerte llamamos al sacerdote que la confesó y le administró el viático y la extremaunción.
No podía hacer el menor movimiento de pies o de manos sin sentir agudísimos dolores. Los medicamentos de los médicos no le producían ninguna mejoría. Uno de los mejores médicos de la ciudad venía cada día a visitarla, pero los ataques reumáticos eran cada día más fuertes y le daban unas convulsiones que la dejaban medio muerta.
Santuario del Niño Jesús en Bogotá, Colombia.
Con favores semejantes el Divino Niño Jesús ha ido tomando posesión del corazón de miles y miles de colombianos y hoy es difícil encontrar alguna ciudad importante del país donde no haya una imagen del Divino Niño. Sus devotos al propagar los favores que han recibido, van difundiendo cada vez más su devoción, y Jesús sigue cumpliendo la promesa que hizo hace dos mil años: << Lo que pidiereis al Padre en mi nombre, os lo concederá>>.
Recordemos uno sucedido en 1915 y que contribuyó mucho a difundir esta devoción. Está firmado con juramento y apoyado por la firma del Sr. Obispo. Dice así:
<< Mi hija María de 18 años venía padeciendo terribles dolores de reumatismo. Eran tan grandes los dolores que padecía y tan devastadora la inmovilidad que el reumatismo le estaba produciendo, que viéndola ya en peligro de muerte llamamos al sacerdote que la confesó y le administró el viático y la extremaunción.
No podía hacer el menor movimiento de pies o de manos sin sentir agudísimos dolores. Los medicamentos de los médicos no le producían ninguna mejoría. Uno de los mejores médicos de la ciudad venía cada día a visitarla, pero los ataques reumáticos eran cada día más fuertes y le daban unas convulsiones que la dejaban medio muerta.
El 10 de noviembre del año pasado cuando en uno de los terribles ataques creí que se moría, al ver que recobraba otra vez el habla, se me ocurrió una idea: corrí a mi habitación y me traje una imagencita del Divino Niño que nosotros veneramos con mucho cariño, y acercándome a la enferma le dije: << Mija, Nuestro Señor hizo la promesa de que si le pedimos por los méritos de su infancia, nuestra oración será escuchada. Pidámosle por los méritos de sus 12 primeros años de vida, te conceda la salud del cuerpo. Dale un beso a la imagen del Divino Niño y la colocamos luego junto a tus pies que tanto te duelen>>.Firmado: Mr. Heladio, Obispo de Cali.
Ella besó amorosamente al queridísimo Niño Jesús y luego colocamos la imagen en el lecho, junto a la enferma y rezamos con toda fe.
Pasada una hora, de pronto mi hija gritó entusiasmada: << Papá, papá, estoy curada>>. Y para demostrarme que sí era verdad, movía los brazos y los pies en todas direcciones sin sentir el menor dolor ( siendo que hasta hacía unos minutos al menor movimiento de un brazo o de un pie daba un grito de dolor). Estaba totalmente curada.
Pronto nos reunimos todos los familiares y emicionados dimos gracias al Milagroso Niño Jesús que hace tales maravillas. Después de varios meses mi hija se encuentra muy robusta y sin el más mínimo dolor de reumatismo y recomendando a las personas necesitadas que en cualquier angustia, dolor o necesidad invoquen con toda confianza al Niño Jesús que tanto giza ayudando a los necesitados. El Sr. Obispo que nos honra con su amistad y que había venido varias a visitar a la enferma, atestigua también este milagro que los médicos no han logrado explicar. Firmado, con inmensa gratitud, al Niño Jesús: Manuel Sinisterra. Cali 1916. Certificamos que esta declaración es verdadera>>.
Santuario del Niño Jesús en Bogotá, Colombia.
Con favores semejantes el Divino Niño Jesús ha ido tomando posesión del corazón de miles y miles de colombianos y hoy es difícil encontrar alguna ciudad importante del país donde no haya una imagen del Divino Niño. Sus devotos al propagar los favores que han recibido, van difundiendo cada vez más su devoción, y Jesús sigue cumpliendo la promesa que hizo hace dos mil años: << Lo que pidiereis al Padre en mi nombre, os lo concederá>>.


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